Llorar no es malo. Llorar nos ayuda en los buenos momentos y en los malos.
Lloramos de rabia, de alegría, de emoción, de tristeza.
Rabia por no poder conseguir lo que queremos, por caernos y no ser capaces de levantarnos.
Alegría de todo lo bueno, de los logros, de las metas cumplidas y de los sueños alcanzados.
Emoción de las nuevas noticias, por las nuevas ilusiones.
Y... tristeza. Tristeza de perder algo, tristeza de que sea el fin de algo que querías.
Pero todas las lágrimas nos enseñan algo. Nos enseñan a que no debemos desfallecer, a que tenemos algo por lo que luchar. Nos enseñan que después de la tormenta llega la calma, y con ello, nuestra tranquilidad.
Si te caes, levanta. No olvides que luchar por lo que quieres y por lo que realmente deseas es tu meta. Si tú no lo haces, nadie lo va a hacer por ti.
No hay comentarios:
Publicar un comentario